viernes, 25 de octubre de 2013

La sociedad de masas como destructora de la esencia humana.

"Así pues, la desaparición de la personalidad consciente, el predominio de la personalidad inconsciente, la orientación de los sentimientos y las ideas en un mismo sentido, a través de la sugestión y del contagio, la tendencia a transformar inmediatamente en actos las ideas sugeridas, son las principales características del individuo dentro de la masa. Ya no es él mismo, sino un autómata cuya voluntad no puede ejercer dominio sobre nada. Por el mero hecho de formar parte de una masa, el hombre desciende varios peldaños en la escala de la civilización. Aislado era quizá un individuo cultivado, en la masa es un instintivo y, en consecuencia, un bárbaro. Tiene la espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también los entusiasmos y los heroísmos de los seres primitivos a los que se aproxima más aún por su facilidad para dejarse impresionar por palabras, por imágenes y para permitir que le conduzcan a actos que vulneran sus más evidentes intereses. El individuo que forma parte de una masa es un grano de arena inmerso entre otros muchos que el viento agita a su capricho." (Gustave Le Bon, Psicología de las masas, Libro I, Capítulo I)

Gustave Le Bon, en su obra "Psicología de las masas", analiza como la vida en masa anula en los individuos -que se identifican con ella y con sus objetivos- su esencia más humana, convirtiéndoles en una especie de zombis sin voluntad propia, y fácilmente sugestionables. En este sentido, los medios de comunicación, y especialmente internet (en los últimos años), han sido de gran ayuda para insuflar y perpetuar, entre la práctica totalidad de los individuos, esta identificación con la masa y sus intereses. Se podría afirmar que cuanto más vinculado esté un determinado individuo con los intereses de una masa (por muy filantrópicos que dichos intereses puedan parecer a primera vista) más elevado será su grado de deshumanización. Por lo tanto, todo intento que se haga por construir una sociedad de masas, por más buenas intenciones con que se haga, sólo tendrá como resultado una sociedad de seres deshumanizados, susceptibles de ser fácilmente esclavizados.

Este texto resulta también muy útil para comprender y situar la llamada "crisis económica" como una estrategia más de hipnosis de masas, utilizada por el poder para manipular a los individuos (convertidos en una masa altamente excitable) en el sentido más conveniente para sus intereses, y con una mayor facilidad.

Aunque el objetivo de Gustave Le Bon no sea precisamente el de iluminar a los seres humanos en la búsqueda de su liberación, quizás una lectura detenida de su obra, indirectamente, podría llegar a tener tal efecto en un lector atento.

¡BUENA SUERTE!