sábado, 5 de octubre de 2013

El destino fallido del Superhombre.

("El destino fallido del Superhombre" es un texto extraído de "Apuntes de Zombilandia")

Hace unos pocos cientos de años, el hombre pensó que lo mejor para él sería independizarse de Dios, para lo cual empleó una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en matarlo. Cuando por fin lo consiguió (o creyó conseguirlo), hinchado de vanidad por su aparente éxito, el hombre se vio incapaz de frenar la dinámica destructiva en la que había caído, y terminó por matarse también a sí mismo, junto con todo aquello que le humanizaba. Como resultado tenemos el maravilloso mundo de mierda en el que ahora nos toca vivir: Todo competición, todo miradas retadoras y hostiles, todo odio, todo mal gusto, todo desamor, todo la más brutal y mortífera indiferencia de los unos hacia los otros… todo palabras de fuego y lluvia de cuchillos; en definitiva, un mundo de hombres y mujeres inhumanos. Nada que no se compre o se venda importa ya, incluso ni lo más sublime. Todo ideal ha sido ocultado y abolido por la masiva preocupación por el sucio y pútrido dinero.

¿Y para esto tanto sacrificio? ¿Y para esto tantos esfuerzos? ¿Y por un mundo así, cada mañana, entregáis a Moloch vuestra alma y la de vuestros hijos? ¿Por un mundo tan miserable como éste tanto ruido y furia? ¿Y para vivir rodeados de zombis desalmados estáis dispuestos a hacer lo que sea, mientras consigáis llegar a ser más viejos que Matusalén?

¿Os merece la pena competir para vivir en un mundo en el que todo es competición y, por lo tanto, hostilidad? ¿Os merece la pena hacer el más mínimo esfuerzo por vivir en un mundo así? Vuestro empeño resulta tan incomprensible como el de un hombre que, sabiendo que en la cima de una montaña habitan todo tipo de fieras salvajes y hambrientas, no tuviera otra preocupación que subir a la misma lo más rápido posible.

Desgraciadamente, la gran mayoría nunca llegará siquiera a plantearse una reflexión semejante.

Sólo cabe una explicación: Los devotos de Zombilandia (la inmensa mayoría de los hombres y mujeres) son completamente idiotas, totalmente convencidos de su idiotez. En cualquier caso, siempre les quedará el Yoga (¡podéis elegir el horario que mejor os venga, con el profesor que más os guste, en vuestra asociación de vecinos más cercana!) para silenciar esa voz que, un día sí y otro también, les repite incesantemente al oído algo que son incapaces de comprender: "Estás viviendo una existencia absurda."

¡Enhorabuena! Entre todos hemos construido un mundo de mierda. Ahora toca disfrutarlo. Seguid trabajando, seguid estudiando, seguid viendo la tele, seguid obsesionados por el dinero, seguid diluyendo vuestras vidas en lo infame y lo absurdo. La falta de imaginación es vuestro gran pecado; el mío, la esperanza.

El camino del Übermensch ha conducido al hombre a su autodestrucción; me imagino que era necesario recorrerlo para poder saberlo.