miércoles, 16 de octubre de 2013

Canto al Espíritu de Nuestros Tiempos (en un ligerísimo tono irónico).

"Something is rotten in the state of Denmark." (Hamlet, Act I)

¡Compra!, ¡vende!: tus palabras, tus actos, tu cuerpo, tu alma, todo lo que sea con tal de ganar dinero. Abre el culo y utilízalo como hucha para monedas. Aprende a maximizar todos tus recursos y vísceras; no desaproveches nada. Arrástrate, arrodíllate. No olvides la regla de nuestros tiempos: cuanto más miserable puedas llegar a ser, mejor contrato podrás llegar a tener.

Abre la boca y devora billetes, después cágalos, límpialos con la lengua y sécalos al sol. Tira a la basura cinco días a la semana para malvivir dos, pegado a la pantalla del móvil o del ordenador; o mejor aún, tira al váter toda tu vida.

¡Dinero, dinero!, ésa es y debe ser tu única preocupación. No antepongas nada al dinero, incluso ni a ti mismo. Y si la conciencia te da la lata, por una módica cantidad, siempre te puedes apuntar a Yoga, Tai Chi, terapia Gestalt o a cualquier otra cosa que te ayude a acallar esa incómoda sensación de que podrías estar viviendo una vida mejor.

Déjame inclinarme ante ti para venerar tu irracional espíritu de autómata. Déjame inclinarme ante ti para adorar tu alienante sentido práctico-realista.

¡Hombres y mujeres de la Era Tecnotrónica, sois para mí una inagotable fuente de inspiración! Vuestra estupidez, ruindad, bajeza y corrupción, vuestra total falta de ideales y de dignidad, ¡cuándo el mundo ha podido presenciar una aberración tal! No os diferenciáis mucho de los yonquis, en continua y agitada búsqueda de recursos para conseguir su dosis (en realidad, vuestros móviles son aún más patéticos). Si no lo habéis conseguido ya, poco os falta para anular lo que en vosotros quedaba de humanidad.

No te dejes engañar: ni el Budismo Zen, ni el Tantrismo, sino algo, que con la coprofagia guarda un gran parecido, es la nueva religión de nuestros tiempos. Practicada de forma masiva y voluntaria, rige todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana. En los pueblos y en las ciudades, en las plazas y en las calles, en las escuelas y universidades, todo está impregnado de esa apestosa ideología del "mercado", capaz de transmutar el mundo entero en detritus para vender o ser comprado; para la cual, lo importante es que desprecies lo vivo y ames lo muerto, que te entregues a Sísifo y rechaces a Eros.

¡Enhorabuena a los creadores de tal prodigio! Una sociedad de mierda y nadie capaz de protestar o idear una forma de vida al margen de esta cloaca llamada postmodernidad. Muy al contrario (y por increíble que pueda parecer), todos felices y contentos, viviendo y alimentándose de excrementos.

Hasta lo más horrendo, cuando alcanza cotas de perfección, es digno de ser admirado.