martes, 16 de abril de 2013

¿Hay alguien ahí? (Apuntes de Zombilandia)

("¿Hay alguien ahí?" es un texto extraído de "Apuntes de Zombilandia")

¿Hay alguien ahí? ¿Hay alguien vivo ahí afuera? Creo que no, y aunque la mayoría desearías volver a vivir con la plenitud con la que vivisteis hace algunos años, ahora mismo estáis casi todos muertos.

En cualquier caso, no está todo perdido. ¿Quieres volver a vivir? Yo quizás pueda darte alguna pista. ¿Recuerdas la última vez que estuviste vivo, cuando eras capaz de rechazar, sin titubear, como si de la misma peste se tratase, todo aquello que pudiese tener el más mínimo tufillo a burgués?. Recuerda cómo te reías de todo aquello y lo ridiculizabas; cómo te imponías a todas sus estúpidas convenciones sociales. - ¿Hay que dormir? –decías-. Pues yo me quedo despierto. ¿Hay que estar despierto? Pues yo me voy a dormir. ¡Ah! ¿Que vais todos para allá? Pues yo me quedo aquí. ¿Que os quedáis todos aquí? Pues yo me voy allá.

¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas cómo te sentías? ¿No te creías entonces un ser elegido? Y ahora ¿En qué te has convertido? ¡Que diferente eres! Sencillamente, tu alma se gangrenó. Pero no desesperes, aún hay esperanza; es como si el barco en el que viajabas se hubiera quedado encallado, y para seguir viajando sólo tuvieras que hacer una cosa: cambiar de barco. Así de fácil y de difícil al mismo tiempo.

En primer lugar, tienes que empezar por reconocer que el motivo por el que tu barco encalló fue el de que te convirtieras en un burgués, lleno de aspiraciones burguesas: tener un trabajo fijo, fundar una familia, tener casa propia, coche nuevo y vacaciones pagadas, aprobar las oposiciones, conseguir aquella beca en Nueva York. ¿No comprendes que esa, y no otra, fue la causa de tu muerte en vida, el principio de la gangrena que ahora te paraliza? ¿A caso crees que tus decisiones, movidas por ideales burgueses, no tendrían las consecuencias que han tenido? ¿A caso crees que renunciar a la sencillez y a la inocencia que te permitía “ser”, a cambio de la inquietud y la ansiedad para poder “tener”, te traería algo bueno? Pues ya ves a donde te ha llevado: a convertirte en un muerto viviente, en un zombi sin alma.

Como ya te he dicho, sólo tienes una salida: cambiar de barco. No hace falta que lo hagas ahora mismo, ni de golpe, puedes ir paso a paso y poco a poco, pero siempre con una idea inamovible en la cabeza: Huir de todo aquello (y de todo aquél) que huela a burgués como quien escapa de la muerte, sólo así recuperarás la vida que perdiste el día en que renunciaste a "ser" (libre) a cambio del "tener" (cadenas).